El anuncio del viaje presidencial ha generado un choque de interpretaciones en un país que se encuentra en máxima tensión electoral. Por un lado, el Gobierno Nacional defiende la importancia de este gesto diplomático y personal. El reverendo Jesse Jackson, quien falleció recientemente, no solo fue un candidato presidencial en EE. UU., sino un amigo cercano de la administración Petro, apoyando procesos de paz y la agenda de justicia climática que Colombia ha liderado en foros internacionales. Para la Casa de Nariño, la presencia de Petro en Chicago es un mensaje de solidaridad con el movimiento afroamericano y una forma de consolidar los lazos con el ala más progresista del Partido Demócrata estadounidense en un año donde la política de Washington también está en flujo.
Sin embargo, la oposición política no ha tardado en reaccionar con dureza. Figuras de la centro-derecha y candidatos al Senado han cuestionado que el Jefe de Estado abandone el territorio nacional en el momento en que se debe garantizar el orden público y la transparencia de la jornada electoral más importante del cuatrienio. "Es un desplante a la democracia. Mientras el país se juega su futuro en las urnas, el presidente prefiere estar en un evento social en el extranjero", afirmaron voceros del Centro Democrático en un comunicado emitido esta tarde.
Desde el punto de vista legal, el presidente Petro ha sido enfático: no participará en las consultas. Al ser el actual mandatario, la ley le prohíbe hacer proselitismo o votar en las consultas interpartidistas que definirán a su posible sucesor. Al viajar, Petro evita estar presente en el centro de votación de Bogotá, lo que algunos analistas ven como una estrategia para "distanciarse físicamente" del proceso y evitar que cualquier gesto sea interpretado como participación en política, una acusación que lo ha perseguido durante toda la campaña de 2026.
Más allá de la controversia doméstica, el viaje tiene un trasfondo estratégico. Se espera que en Chicago el presidente sostenga reuniones informales con líderes del Congreso de EE. UU. que asistirán al funeral. El objetivo es asegurar que la reactivación de las ayudas económicas para la implementación de la paz y la sustitución de cultivos (aprobada por Washington a principios de este año) se mantenga firme, independientemente de quién gane las elecciones en Colombia en mayo.
Mientras tanto, la vicepresidenta Francia Márquez quedará encargada de las funciones ministeriales y del seguimiento del orden público en el Puesto de Mando Unificado (PMU) nacional, asegurando que la jornada transcurra con normalidad en las zonas más apartadas del país.